Mezuak

Gogoa

 En plena tormenta llegue a casa en mi coche, explotaban las gigantescas gotas de lluvia contra el parabrisas, tras dudarlo un segundo salí del coche y me dirigí corriendo hacia la casa, ahora las gotas de agua templadas   impactaban en mi creando regueros de agua que discurrían por mi piel como si estuvieran jugando a esquivar mis pecas. Al llegar la puerta estaba cerrada, lo que significaba que me encontraba solo. Entre, cerré la puerta con llave y subí a mi cuarto, la casa estaba caliente y me sentí muy reconfortado al quitarme la ropa mojada. Cogí mi toalla aterciopela y termine de secar el rastro de agua que habían dejado la lluvia sobre mi piel, tras cada pasada de la toalla aparecía seco mi bello pelirrojo y las muchísimas pecas que le guardo a quien sepa apreciarlas. Me encontraba muy agosto en mi dormitorio sabiendo que además al día siguiente no tendría que madrugar, así que tendría tiempo para disfrutar de la soledad después de un largo día. Esa tarde me habían...